miércoles, 12 de abril de 2017

EVANGELIO SEGUN SAN JUAN


IGLESIA DE SANTA TERESA
MIERCOLES 12 
HRS 19.00

La Pasión, un género musical

Durante el tiempo de Semana Santa, la música no sólo no está ausente sino que adquiere una singular importancia en nuestras iglesias, en nuestras calles y plazas, y en conciertos en las iglesias en los que se suelen interpretar piezas clásicas de música sagrada de un alto nivel espiritual y cultural. Dentro de la música sagrada que se interpreta estos días encontramos la Pasión, un género musical que consiste en la musicalización de un texto relacionado directamente con la pasión y muerte de Cristo.
La Pasión según San Juan es un extraordinario ejemplo de Pasión oratórica y sobrepasa en tantos aspectos musicales el arte que Bach alcanzará en la posterior Pasión según San Mateo y la Misa en si menor, que no se la puede considerar, como se viene haciendo, una obra menor en relación a éstas; al revés, es la culminación en el motivo de la música sinfónica de tradición religiosa.
Bach utiliza el texto de San Juan correspondiente a los capítulos 18 y 19 como base para dar forma a su obra. Las características peculiares de este texto nos van a marcar las claves para entender la manera en que el compositor va a estructurar la Pasión. Varios van a ser los motivos que harán que el Evangelio de San Juan se distinga claramente de los otros tres (mucho más homogéneos en su contenido, y denominados por ello evangelios sinópticos). En general, se trata de un texto más abstracto y filosófico en su tono, que da más importancia a las ideas que a la narración en sí misma. El estudio crítico de los evangelios demuestra que se basa en fuentes distintas (pues hay diferencias en cuanto a los acontecimientos que relata), y que hace más hincapié en la faceta más humana de Jesucristo, poniendo mucho énfasis en el amor como elemento indispensable del cristianismo.
El texto evangélico se completa con dos fragmentos del Evangelio según San Mateo: uno el correspondiente al llanto de Pedro tras las negaciones (Cap.26, 75) y el otro el de la denominada “escena del terremoto” (Cap.27, 51). Parece claro que Bach añade estos fragmentos para añadir dramatismo a la música, y precisamente ambos le dan pie para introducir sendas arias de profundo lirismo (nº 13 y nº 35).Los “coros de turbas” son fragmentos, a veces muy breves, que representan las intervenciones en la narración de los diversos colectivos que integran el relato. En esta Pasión llegan en ocasiones a alcanzar una intensidad dramática de enorme impacto. Además, se les otorga una gran importancia, tanto por su extrema elaboración musical como por su papel de eje central en la estructura general de la obra (sobre todo en la escena del juicio de Pilato).
Tal y como era costumbre en la época, Bach añadirá al texto evangélico composiciones poéticas que se concretan en forma de arias o ariosos para resaltar una idea aparecida en el Evangelio a modo de comentario, o para dar un mayor alcance dramático a la misma recreando una emoción determinada. Los ariosos se diferencian de las arias en que tienen una estructura formal más libre, y a veces se hallan más cercanos al estilo recitativo, aunque con una instrumentación elaborada. En otros casos, introduce himnos de la Iglesia Luterana, denominados corales. En principio estaban destinados a ser cantados por el conjunto de los fieles en el servicio religioso, y están basados en melodías populares. Estas melodías eran luego armonizadas a cuatro voces por el compositor dentro de su propio estilo. Incluso hoy en día, algunas de estas melodías de corales se siguen cantando habitualmente en las iglesias alemanas. Sus textos tienen diverso origen poético y tratan, al igual que las arias, de marcar los momentos más significativos de la Pasión. Su temática está siempre conectada con lo que ocurre en ese momento en el texto, o sirve para unir el sentimiento de Cristo al del pueblo. El canto de corales fue una de las acciones con las que Lutero cumplió uno de los objetivos de la Reforma: acercar las cuestiones teológicas más importantes al pueblo (utilizando su propia lengua vernácula en vez del latín) y permitir que éste participe más activamente en los ritos, sirviendo así la música para crear un sentimiento comunitario donde los creyentes cantan juntos la Palabra de Dios.
Además de los corales y los coros de turbas, el coro tiene aún otras intervenciones. Se trata del nº 1 (“Herr, unser Herrscher”) y el nº 39 (“Ruht wohl”), que en este caso son de tipo madrigalístico y que estructuralmente cumplen aquí las funciones respectivas de prólogo y epílogo. Un último coral cierra toda la obra para que la palabra retorne al pueblo en el momento de la conclusión del drama.
Con estas herramientas Bach construye la Pasión según San Juan. Los recitativos y coros llevarán el peso de la narración del Evangelio, que se verá “interrumpida” por arias y corales. Las arias y los corales van a ser de esta manera los que marcan el ritmo de la obra, la estructuran, la gradan y van señalando los momentos de mayor importancia, acercando al oyente la trama y sobre todo el sentir religioso que el autor pretendía.


El coro final, en forma de rondó (nº 39), junto con el último coral (nº 40), cerrarán la Pasión.

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